Ciencia cognitiva: campo de estudio
Cognitive science: A field study
Cesar Olvera Navarro
Universidad Bancaria de México
RESUMEN:
La ciencia cognitiva vista desde el punto de vista educativa comprende diversas ramas de estudio y de trabajo, para lo cual se estableció, tanto el significado de una con la otra para que no se asimilara del todo, es por eso que el estudio de la mente se ve desde el punto de vista filosófico para así entender la maravilla de la mente al procesar diversa información y conjuntarla en un solo proceso. Y así el estudio cognitivo y del conductismo se ve reflejado desde este espacio, aunque el Cognoscitivismo estaría quedando afuera del campo, por distintas situaciones de la enseñanza.
Palabras clave: Ciencia, cognitivo, enseñanza, proceso, filosofía, mente.
ABSTRAC:
The view from cognitive science point of view education includes several branches of study and work, which was established, both the meaning of each other so they do not assimilate at all, is why the study of mind is from the point philosophical outlook in order to understand the wonder of mind to process various information and combine in a single process. And so the study of cognitive and behaviorism is reflected from this area, although the Cognitive would stay out of the field, different teaching situations.
Key words: Sciences, cognitive, learning, process, philosophy, mind.
INTRODUCCIÓN.
La filosofía de la mente era un terreno prácticamente abandonado hasta que el surgimiento y el desarrollo de la ciencia cognitiva permitieron retomar, con nuevos elementos, reflexiones y discusiones que durante largo tiempo habían permanecido estancadas. Puede afirmarse que esta conjunción con la ciencia cognitiva es la marca distintiva de la filosofía contemporánea de la mente.
Ahora bien: La ciencia cognitiva, en cuanto tal, intenta constituirse como ciencia natural de la mente. Su propósito puede entenderse como el de la construcción de una teoría de los fenómenos mentales que permita elaborar explicaciones que sean aceptables para un enfoque naturalista de las propiedades de la mente.
Por otro lado, la ciencia cognitiva espera que el trabajo de los filósofos aporte la claridad y la precisión conceptuales requeridas para disponer como mínimo de objetos y temas bien delimitados para trabajar. La claridad y la precisión conceptuales son necesarias ante todo porque los intentos concretos de “naturalizar” el concepto de lo metal generan debates y controversias, empezando por la definición del propósito mismo.
Es conocida la limitación de las teorías lógicas antiguas y medievales, con excepciones puntuales entre los estoicos y los lógicos del siglo XIV, a un solo tipo de conceptos predicativos, a saber, aquellos que, si se consideran conjuntamente en la cúpula “es”, como “es hombre”, “es mortal”, etc., constituirían lo que hoy denominamos “predicados monádicos” a los que también podríamos llamar “predicados unarios” o, más sencillamente, “predicados de un solo puesto libre”.
En la década de los años cincuenta, nuevos paradigmas comenzaron a reemplazar al conductismo en la ciencia psicológica básica. Los paradigmas eran interdisciplinarios; incorporaron ideas de la filosofía, antropología, neurología, la lingüística y especialmente del nuevo campo de la inteligencia artificial, una rama de la informática. Los paradigmas interdisciplinarios definieron un campo denominado ciencia cognitiva.
Un principio fundamental de la ciencia cognitiva es que el estudio de fenómenos complejos como la reflexión y el aprendizaje debe guiarse por modelos teóricos adecuadamente complejos. Aunque es una realidad, bastante bien conocida, es interesante destacar que el conjunto de las diversas ciencias cognitivas constituyen un campo de investigación interdisciplinar. En un principio este campo de investigación se denomino ciencia cognitiva. Pero posteriormente se ha ido abriendo camino la denominación ciencias cognitivas.
La ciencia cognitiva surge a causa de múltiples acontecimientos que mutuamente se conjugan en un momento dado. Estos acontecimientos son de naturaleza social. Científica y tecnológica. Así como la aportación de diferentes programas de investigación experimental en psicología. Hoy la psicología cognitiva ya es una realidad consolidada, aunque incompleta, dando el avatar histórico de todo conocimiento científico.
Es importante señalar como la psicología es central entre las ciencias de la cognición. En definitiva las ciencias cognitivas implican el estudio teórico y experimental de los mecanismos de codificación, de almacenamiento, de manipulación y la transferencia de la información en sistemas naturales y artificiales que aseguran de manera integrada funciones de percepción, de razonamiento y de producción. Precisamente esta integración de funciones es lo que se llama como “conocimiento”. Pero mientras la psicología cognitiva se ocupa de las realizaciones de un sistema particular del conocimiento (el sistema nervioso central), las ciencias cognitivas tienen miras mas comparativas y tratan de estudiar, más allá del carácter variable de las realizaciones sistemáticas, la “competencia cognitiva misma. Por eso mismo lo cognitivo es, sin duda procurar estudiar teórica y experimentalmente la manera en que se comprende y la manera en que se modifica por la propia acción.
Tradicionalmente las ciencias cognitivas no se han ocupado de estudiar las emociones, a las que se ve como tema accesorio del objeto principal de estudio: la cognición.
La ciencia cognitiva es el estudio de la inteligencia humana en todas sus manifestaciones y facetas, desde el estudio de la percepción y la acción al estudio del raciocinio y del lenguaje. Bajo esta rubrica caen tanto la habilidad para reconocer la voz de un amigo por teléfono, como la lectura de una novela, el saltar de piedra en piedra para saltar un arroyo, el explicar una idea a un compañero de clase o el recordar el camino de vuelta a casa. La perspectiva cognitiva en el estudio del lenguaje asume que el lenguaje es un sistema cognitivo que es parte de la estructura mental o psicológica del ser humano.
El principal presupuesto de la ciencia cognitiva sostiene que la manera más fructífera de enfrentar la actividad mental es basándose en dos ideas básicas: en primer lugar, que los contenidos de los estados son representaciones, de manera análoga a la estructuración de los datos en los ordenadores; y en segundo término, que la mente opera en y con esas representaciones de un modo computacional. Lo importante aquí es la convergencia que se logra de ese modo: la ciencia cognitiva no es la mera yuxtaposición de estas disciplinas, sino la síntesis de sus aportaciones. A la ciencia cognitiva no le faltan críticos, que señalan que ésta deja al margen las emociones y la conciencia, no dice nada sobre la relación entre el contenido mental y el funcionamiento de los entornos físicos y sociales donde existe la mente, y presta poca atención a la intima conexión existente entre la vida mental y el hecho de que ésta tiene lugar en y a través de un cuerpo.
Muchos filósofos y filósofos de la ciencia se han interesado por las ciencias cognitivas con el intento de aplicar conceptos y métodos filosóficos para investigar en estas ciencias. Es esencial darse cuenta que el objetivo de una teoría cognitiva de la ciencia es justo lo contrario: utilizar los conceptos y métodos de las ciencias cognitivas para estudiar la ciencia. De acuerdo a esta puntualización está claro que la propuesta no es hacer filosofía de las ciencias cognitivas, sino tomar de dichas ciencias modelos analógicos para el análisis filosófico de las ciencias.
La tradición de investigación afirmada con el cognitivismo había delineado un paradigma de estudio de los procesos de aprendizaje y cognitivos construidos sobre la base de una referencia difusa a recorridos heurísticos impresos en modelos neurobiólogicos y genético-moleculares y construidos sobre el punto de que la estructura de la base de la mente es invariable e individualmente localizable. En este marco se han afirmado, entretejido y a veces superpuesto tres grandes líneas heurísticas que constituyen las coordenadas de la investigación “poscognitiva” en los procesos de aprendizaje y en los cognitivos. Tenemos, entonces, una línea constructivista, una línea contextualista y una línea culturalista que delinean nuevas y diferentes hipótesis interpretativas acerca de los modos de aprender y conocer. La primera que desarrolla algunas instancias emergentes del pensamiento de Piaget, ve a los proceso de aprendizaje y cognición como procesos de “construcción” activa del mundo y de la realidad experiencial y no de recepción y de elaboración de datos e informaciones; desde esta perspectiva, por lo tanto, el sujeto juega un rol esencial y constitutivo en cuanto “agente epistémico”, que ingresa en una compleja relación de adaptación con los contextos ambientales en lo que piensa y actúa. La segunda, que retoma una orientación epistemológica ya definida en el ámbito del pragmatismo y de la Escuela de Chicago, ve los procesos en objetos como “transaccionales”, contextualmente situados y emergentes de las complejas relaciones que interactúan entre el sujeto y el ambiente físico y sociocultural. La tercera, en fin, que recupera instancias emergentes del pensamiento de Vigotsky y de los estudios realizados en el ámbito de la escuela “histórico-cultural”, que ve el desarrollo cognitivo y la articulación de los procesos de aprendizaje y de construcción del conocimiento como “modelados” por los contextos culturales en que se producen, que a su vez provee elementos constitutivos y esenciales.
En las “ciencias de lo artificial”, como dice SIMON (1981), las descripciones de cómo funciona un sistema nunca se separan de las preguntas de cómo puede conseguirse que lo haga mejor. Como en otras ramas de la ciencia cognitiva, se interesa crear un sistema mejor y se trata de que el trabajo sea de especial interés para los científicos sociales y educadores que son responsables del diseño de ambientes educativos. La enseñanza a constituido también un importante tema también de la ciencia cognitiva. Pero los métodos fundamentales de la ciencia cognitiva, centrados como están en el modelo de procesos individuales, son incapaces de incluir la perspectiva de la organización social de la enseñanza en las actividades teóricas y prácticas de los científicos cognitivos.
“La antropología, la biología, la fisiología, la psicología, han reunido verdaderas montañas de materiales para erigir ante el hombre, en toda su amplitud, las tareas de su propio perfeccionamiento corporal y espiritual y de su desarrollo ulterior”.
CONCLUSION.
Un resultado satisfactorio de esta tentativa podría facilitar una herramienta analítica para comprender como se produce el cambio cognitivo de estudiantes y profesores en ambientes muy diversos.
Cuando se comenzó se acepto las definición habitual de tarea como un objetivo y las condiciones para su cumplimiento. En la tarea de combinaciones, se vio que el origen del objetivo era diferente en ambientes distintos: en la sesión de tutoría individual, se facilitaba, pero, en el ambiente correspondiente a las mezclas. La dificultad fundamental que presenta la definición original de una tarea consiste en que siempre hay que prestar atención en más de una persona en cuanto se trasciende el análisis habitual de un experimento psicológico. En realidad, el experimento se construyo de manera que se abandonasen todas las interpretaciones excepto la “oficial”.
Una ciencia cognitiva de la educación que se ocupe de los diversos ambientes en los que se produce un cambio cognitivo tendrá que considerar las tareas de forma diferente. A pesar de estos descubrimientos sobre la categoría interpsicologica de las tareas, una ciencia cognitiva de la educación no queda mal parada.
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